Everyday Stewardship

You could buy a meal for a person who is hungry or for a person who just ate a feast. You could spend time with a lonely person or with someone who has more friends than you. You could step forward to join a parish committee that your experience and knowledge can help, or you can join a ministry where you will constantly struggle to figure out what to do. All of the above actions involve you giving and sharing yourself and your gifts. But not all of these actions will bear good fruit.

If a sower sows seeds only on rocky or weed-infested soil, nothing of great value will grow. But if that same sower plants his seeds in rich soil, then the harvest will one day be great. In all of the soils, the seed is being sown, but it is not the act of sowing that is the most important factor.

In living a stewardship way of life, we must discern how best to share our gifts. Discernment needs the Holy Spirit and a desire to follow God’s will, not our own. Our own desires and misconceptions can cause us to use our gifts unwisely. The more mindful we are of how, when, and why we are sharing ourselves, than the greater the impact for God’s glory. God wants all of you, but not in a way that is without understanding and discernment. He wants you to shine as a light to the world through your stewardship just as He came to you as the Light of the World in baptism. You can’t shine brightly if the match does not hit the wick.

—Tracy Earl Welliver, MTS


La corresponsabilidad diaria

Podrías comprarle una comida a una persona que tiene hambre o a una persona que acaba de asistir a un banquete. Podrías pasar tiempo con una persona solitaria o con alguien que tiene más amigos que tú. Podrías unirte a un comité parroquial donde aportar tu experiencia y conocimiento o a un ministerio donde nunca tienes nada para hacer. Todas las acciones mencionadas implican que te brindarás a otros y compartirás tus dones, pero no todas darán buenos frutos.

Si un agricultor siembra semillas en un suelo rocoso o plagado de malezas, no puede crecer nada bueno. Pero si ese mismo agricultor siembra semillas en tierra fértil, algún día su cosecha será grandiosa. La semilla puede sembrarse en cualquier suelo, pero no es el acto de la siembra el factor más importante.

Para vivir una vida de corresponsabilidad, debemos discernir cuál es la mejor forma de compartir nuestros dones. Para discernir se requiere del Espíritu Santo y del deseo de cumplir la voluntad de Dios, no la nuestra. Nuestros propios deseos e ideas erróneas pueden llevarnos a usar nuestros dones de manera imprudente. Cuanto más consciencia tengamos de cómo, cuándo y por qué nos brindamos a otros, más grande será el impacto para la gloria de Dios. Dios nos quiere a todos, pero no sin comprensión y discernimiento. Él quiere que brilles como una luz para el mundo a través de tu corresponsabilidad así como Él vino a ti como la Luz del Mundo en el bautismo. No puedes brillar intensamente si el fósforo no enciende la mecha.

—Tracy Earl Welliver, MTS