Everyday Stewardship

I recently got into an Uber car for a ride to the airport. I like talking with drivers if I sense they are open to it. On this particular day, the driver was very talkative and told me about how he was an inventor. He had several patents and was about to sell one of his inventions for a ton of money. We had a wonderful conversation, and he was such a warm and interesting person. I asked him why, with his good fortune with inventions and all the work he was doing aside from Uber, he was still driving. He smiled and said, “There are still some people I haven’t met yet. I never know who is going to get into my car next.”

What an amazing answer! Too often we live our lives in semi-solitude, walking around with blinders on so we don’t make eye contact. We have our family and friends, but we don’t get up each day wondering with excitement who we will meet that day.

God puts people into our path all the time. Maybe we need them or they need us. But we do not walk through this world alone. If we choose to not be mindful of who is in our midst, we miss the chance to receive whatever gifts they may have to give. In the same vein, they miss out on what we have to share with them if we stay closed and quiet. Pay attention to those around you. God may come to you in the words of a friend, the request of a homeless man, or in the wisdom of an Uber driver.

 —Tracy Earl Welliver, MTS

La corresponsabilidad diaria

Hace poco tomé un auto Uber para ir al aeropuerto. Me gusta hablar con los conductores si veo que están abiertos a conversar. Ese día en particular, el conductor era muy comunicativo y me contó que era un inventor. Tenía varias patentes y estaba a punto de vender una de sus invenciones por muchísimo dinero. Tuvimos una conversación fascinante, y él mostró ser muy cálido e interesante. Le pregunté por qué seguía conduciendo un auto Uber con la fortuna que estaba haciendo con sus inventos. Él sonrió y dijo: “Todavía hay personas que aún no conozco. Nunca sé quién se subirá a mi automóvil”.

¡Qué gran respuesta! Con demasiada frecuencia vivimos casi en soledad, como si camináramos con anteojeras para no hacer contacto visual. Tenemos a nuestra familia y amigos, pero no nos levantamos todos los días con entusiasmo por saber a quién nos encontraremos ese día.

Dios pone personas en nuestro camino todo el tiempo. Tal vez necesitemos de las personas o ellas necesiten de nosotros. No caminamos solos en este mundo. Si decidimos no estar atentos a quiénes están a nuestro alrededor, perdemos la oportunidad de recibir cualquier dádiva que quizás puedan ofrecernos. En el mismo sentido, esas personas tampoco podrán recibir lo que nosotros podríamos darles si permanecemos cerrados y en silencio. Presta atención a quienes te rodean. Dios podría hablarte a través de las palabras de un amigo, el pedido de un vagabundo o la sabiduría de un conductor de Uber.

—Tracy Earl Welliver, MTS