Everyday Stewardship

You sit down at a restaurant and order drinks and an appetizer. Then you order an entrée with a salad. When all of that has been consumed, you order a dessert. You leave after having had a good time, but your pants don’t fit so well now. You are so full you regret ordering all those courses. Your eyes were bigger than your stomach. You ordered what you wanted and not what you needed.

In our daily lives, we find ourselves wanting many things. We desire outcomes and good fortunes that we think will make all the difference. However, oftentimes when we receive these things, we only find ourselves wanting more. Worse yet, if we do not get them, we can see our lives as incomplete.

God always provides what we need. It may not be what we want. Our eyes can deceive us into believing that what we receive is not enough to fulfill us. If we trust in God and seek to only live with what sustains us rather than dive into excess, we will find that we are happier, healthier, and at peace. No one should ever make himself or herself feel overcome by too much of anything. God knows what we need even if we cannot see it for ourselves.

 —Tracy Earl Welliver, MTS

La corresponsabilidad diaria

Te sientas en un restaurante y pides una bebida y un aperitivo. Luego pides el plato principal con ensalada. Cuando has consumido todo eso, pides un postre. Te vas después de haber pasado un buen rato, pero tus pantalones ya no te quedan tan bien. Estás tan lleno, que te arrepientes de haber pedido todo eso. Tus ojos fueron más grandes que tu estómago. Ordenaste lo que querías, no lo que necesitabas.

En nuestra vida cotidiana, queremos muchas cosas. Queremos resultados y una buena fortuna que pensamos que nos cambiarán la vida. Sin embargo, cuando recibimos estas cosas, muchas veces nos damos cuenta de que queremos más. Peor aún, si no lo conseguimos, podemos sentir que nuestra vida está incompleta.

Dios siempre suple lo que necesitamos. Puede que no sea lo que queremos. Nuestros ojos pueden engañarnos y hacernos creer que lo que recibimos no es suficiente para satisfacernos. Si confiamos en Dios y buscamos vivir solo con aquello que nos sostiene en lugar de sumergirnos en el exceso, descubriremos que somos más felices y más prósperos y estamos en paz. Nadie debería sentirse superado por demasiado de ninguna cosa. Dios sabe lo que necesitamos, aunque no podamos verlo.

—Tracy Earl Welliver, MTS