Everyday Stewardship ~ Recognize God in Your Ordinary Moments

Should I Stay or Should I Go?

Life is not always easy on us and it can be hard to figure out the next step to take in our journey. We can even become immobilized by indecisiveness and fear about making the wrong move or choosing the incorrect path. I think of the song, Should I Stay, or Should I Go, as a mantra for many times in my life. Should I stay in this house, this job, or this car? Should I go here or there? When those times of decision surface, I usually turn to my wife, my friends, or even my children. Talking it out can help, and their perspectives give me more data to consider. When I lean on others to help me make a decision, it helps me become more confident in my choices.

Discerning the will of God is not easy either. Rarely do we understand God’s calling clearly at first. God’s calling is always more easily discerned within a community of faithful disciples. Our stewardship way of life can suffer greatly if we refuse to allow others to assist us in the process of discernment. What gifts or talents are needed for the task at hand? Where do I fit best into God’s plan? Where is God leading me? No one should have to decide the answers to these questions alone. We need to always lean on the Body of Christ to help us see the path that God has laid before us. Without a little help along the journey, over time we might find ourselves stuck in the same place where we started.

– Tracy Earl Welliver

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LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA ~ RECONOCER A DIOS EN LOS MOMENTOS ORDINARIOS

¿Debo Permanecer o Debo Ir?

La vida no siempre es fácil para nosotros y puede ser difícil determinar el próximo paso a seguir en nuestro viaje. Incluso podemos quedar inmovilizados por la indecisión y el miedo a hacer un movimiento incorrecto o elegir el camino incorrecto. Pienso en la canción, Debo Permanecer o Debo Ir (Should I stay, or Should I go), como un mantra para muchas veces en mi vida. ¿Debo quedarme en esta casa, este trabajo o este auto? ¿Debo ir aquí o allá? Cuando surgen esos momentos de decisión, generalmente recurro a mi esposa, mis amigos o incluso a mis hijos. Hablarlo puede ayudar, y sus perspectivas me dan más datos para considerar. Cuando me apoyo en otros para que me ayuden a tomar una decisión, me ayuda a tener más confianza en mis elecciones.

Discernir la voluntad de Dios tampoco es fácil. Raramente entendemos el llamado de Dios claramente al principio. El llamado de Dios siempre se percibe más fácilmente dentro de una comunidad de discípulos fieles. Nuestra forma de vida de corresponsabilidad puede sufrir mucho si nos negamos a permitir que otros nos ayuden en el proceso de discernimiento. ¿Qué dones o talentos se necesitan para la tarea en cuestión? ¿Dónde encajo mejor en el plan de Dios? ¿A dónde me está guiando Dios? Nadie debería tener que decidir las respuestas a estas preguntas solo. Necesitamos siempre apoyarnos en el Cuerpo de Cristo para ayudarnos a ver el camino que Dios ha puesto ante nosotros. Sin un poco de ayuda durante el viaje, con el tiempo podríamos encontrarnos atrapados en el mismo lugar donde comenzamos.

– Tracy Earl Welliver

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