Everyday Stewardship ~ Recognize God in Your Ordinary Moments

In Our Midst

One day my son came downstairs in our house and went into the kitchen to get himself a bowl of cereal. He had no idea I was in the front room quietly reading something on my smartphone. He poured his milk and reached to grab a spoon. At that moment, I simply said, “Hello.” Startled, he jumped back from the silverware drawer and let out a scream. He would tell this story differently, but it certainly was a scream. He clutched his chest as if he had just seen a ghost. All I wanted to do was say hello.

We have all been startled by someone when we thought we were all alone. Sometimes that person in our midst was simply quiet and hidden from our view. Other times, we simply have our head and mind in the clouds to the point we are ignoring the fact we are not alone.

At times that person we don’t see is Jesus. He might seem quieter some days, but he should never be hidden from our view. He is always there with us, in others, and sharing our everyday moments. When we fail to see him in our midst, it is easy to act in ways we wouldn’t if we saw him directly in front of us. We become less giving and more self-centered. No one wants to be surprised one day when suddenly they realize they were not alone, especially if the one who startles us is our God.

— Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA ~ RECONOCER A DIOS EN LOS MOMENTOS ORDINARIOS

Entre Nosotros

Un día, mi hijo bajó las escaleras de nuestra casa y fue a la cocina a buscar un tazón de cereal. No tenía idea de que estaba en la sala leyendo tranquilamente algo en mi teléfono inteligente. Se sirvió la leche y alargó la mano para agarrar una cuchara. En ese momento, simplemente dije: “Hola.” Asustado, saltó hacia atrás del cajón de los cubiertos y dejó escapar un grito. Él contaría esta historia de manera diferente, pero ciertamente fue un grito. Se agarró el pecho como si acabara de ver un fantasma. Todo lo que quería hacer era saludar.

Todos hemos sido asustados por alguien cuando pensamos que estábamos solos. Algunas veces esa persona entre nosotros simplemente estaba callada y escondida de nuestra vista. Otras veces, simplemente tenemos nuestra cabeza y mente en las nubes hasta el punto de ignorar el hecho de que no estamos solos.

A veces, esa persona que no vemos es Jesús. Puede parecer más silencioso algunos días, pero nunca debería estar oculto de nuestra vista. Él siempre está ahí con nosotros, en otros, y comparte nuestros momentos cotidianos. Cuando no lo vemos entre nosotros, es fácil actuar de una manera que no lo haríamos si lo viéramos directamente frente a nosotros. Nos volvemos menos generosos y más egocéntricos. Nadie quiere ser sorprendido un día cuando de repente se den cuenta de que no estaban solos, especialmente si quien nos sorprende es nuestro Dios.

Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

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