Live the Liturgy ~ Inspiration for the Week

God has entrusted his possessions to us. God’s possessions are not earthly, physical things like ours: a home, bank account, personal items, and so forth. God’s possessions are far greater and deeper. God’s greatest possession is His very Self and it is precisely this pearl of great price that He bestows freely upon us. What are we going to do with it? Nourishing the fruits of wisdom is of the first order in determining how we are going to use what God have given. Understanding that His gift has not been given purely for our self-benefit is another.  Wisdom asks us to broaden our horizons to embrace all avenues of human life, including the needs of the poor, the marginalized, and the needy. Manifested primarily in the virtues of faith, hope, and love, what God has entrusted to us can multiply exponentially if we invest His gift wisely and reap the greatest benefits. While it requires a great deal of focus and persistent hard work, we will experience tremendous joy when we realize just how much confidence God has in us. Not acting on something out of fear or lack of trust serves no purpose and is of no use to either God or ourselves.

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VIVIR LA LITURGIA ~ INSPIRACIÓN DE LA SEMANA (Live the Liturgy)

Dios nos ha confiado sus posesiones. Las posesiones de Dios no son cosas físicas terrenales como las nuestras: una casa, una cuenta bancaria, artículos personales, etc. Las posesiones de Dios son mucho más grandes y profundas. La mayor posesión de Dios es su propio Ser y es precisamente esta perla de gran precio la que Él nos otorga libremente. ¿Qué haremos con esto? Nutrir los frutos de la sabiduría es de primer orden para determinar cómo vamos a usar lo que Dios nos ha dado. Comprender que su regalo no se ha dado exclusivamente para nuestro propio beneficio es otro. La sabiduría nos pide que ampliemos nuestros horizontes para abarcar todas las vías de la vida humana, incluidas las necesidades de los pobres, los marginados y los necesitados. Manifestados principalmente en las virtudes de la fe, la esperanza y el amor, lo que Dios nos ha confiado puede multiplicarse exponencialmente si invertimos su don sabiamente y obtenemos los mayores beneficios. Si bien requiere una gran cantidad de enfoque y trabajo duro persistente, experimentaremos un gozo tremendo cuando nos demos cuenta de cuánta confianza tiene Dios en nosotros. No actuar sobre algo por miedo o falta de confianza no sirve para nada y no sirve para Dios ni para nosotros mismos.

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