Everyday Stewardship ~ Recognize God in Your Ordinary Moments

When God Whispers

“You don’t need to shout. My hearing works just fine.”

Are you a parent that has used that one on your kids? I’m not sure at what age they realize that the volume of their voice doesn’t correlate to the likelihood of receiving a favorable reply — it might be sometime in the teenage years, when the talking slows down altogether.

But I’ve got to admit, it would be nice if God always gave us a loud and dramatic sign when He wanted something — the booming voice and the torn-open heavens (“This is my beloved Son!”) really get the message across. Sometimes I find myself envious of the Apostles, who were able to witness such things in person.

The fact of the matter is, in the year 2021, God is more likely to speak in a whisper than in a shout. The prophet Isaiah forewarns that Christ himself will not be a noisemaker — for all his preaching, he will not cry out or shout to bring forth justice to the nations. His way is altogether different than that.

We are not the Apostles, and we do not have the privilege of seeing the Holy Spirit descend on Christ like a dove. But here’s the good news: God doesn’t need to shout. Our spiritual hearing works just fine. We just have to be listening.

Let’s wake up each morning ready to hear God’s whispers throughout the day. Let’s make a conscious effort to invite those whispers into our hearts, where they can become a catalyst for grace in this world.

— Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA ~ RECONOCER A DIOS EN LOS MOMENTOS ORDINARIOS (Everyday Stewardship)

Cuando Dios Susurra

“No necesitas gritar. Mi audición funciona bien.”

¿Eres un padre que ha utilizado esta frase con uno de tus hijos? No estoy seguro de a qué edad se dan cuenta de que el volumen de su voz no se correlaciona con la probabilidad de recibir una respuesta favorable; puede ser en algún momento de la adolescencia, cuando el habla se disminuye.

Pero debo admitir que sería bueno si Dios siempre nos diera una señal fuerte y dramática cuando quiere algo: la voz retumbante y los cielos abiertos (“¡Este es mi Hijo amado!”) Realmente transmiten el mensaje. A veces siento envidia de los Apóstoles, que pudieron presenciar tales cosas en persona.

El hecho es que, en el año 2021, es más probable que Dios hable en un susurro que en un grito. El profeta Isaías advierte que Cristo mismo no será un alborotador; en toda su predicación, no chillará ni gritará para llevar justicia a las naciones. Su camino es completamente diferente a eso.

Nosotros no somos los Apóstoles y no tenemos el privilegio de ver al Espíritu Santo descender sobre Cristo como una paloma. Pero esta es la buena noticia: Dios no necesita gritar. Nuestra audición espiritual funciona bien. Solo tenemos que estar escuchando.

Despertemos cada mañana listos para escuchar los susurros de Dios durante el día. Hagamos un esfuerzo consciente para invitar esos susurros a nuestro corazón, donde puedan convertirse en un catalizador de la gracia en este mundo.

– Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

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