Everyday Stewardship ~ Recognize God in Your Ordinary Moments

Awake, O Sleeper!

This morning came a little earlier than I would have liked — Daylight Savings Time always does. Sometimes that morning sunlight seems more intrusive than illuminating. You’re still half-lost in sleep, and that sun is demanding of you a lot more than you’re ready to give.

I’ve said it, and I’m sure you’ve said it, too. “Just five more minutes.” You hit the “snooze” button on your iPhone once (maybe twice? Show of hands?) and turn away from the window. 

So many kings of the Old Testament were steadfast in their sleepy ways, rejecting the light their God tried to share with them. Likewise, John tells us that, though Light — Christ — was sent into the world, the world preferred darkness.

Sometimes it seems, when reading through Scripture, that all throughout salvation history, God has been trying to pull back the curtains, to rouse us from our defiant slumber. And we resist Him. Time and time again, we resist Him.

Light brings a certain responsibility with it. It seems to compel productivity. Furthermore, there’s no hiding in the light. Any photographer worth his salt knows how to manipulate it, highlighting the good and casting some merciful shade on the bad.

As we enter into the fourth week of Lent, we’re getting so close to the main event. Can we handle the light that will come on Easter morning, bursting into the tomb as the stone is rolled away? Can we keep ourselves from hitting the “snooze” button on our souls, and sit up to face the dawn of a new day?

— Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA ~ RECONOCER A DIOS EN LOS MOMENTOS ORDINARIOS (Everyday Stewardship)

Los Padres Simplemente no Entienden

¡Despierta, durmiente!

Esta mañana llegó un poco más temprano de lo que me hubiera gustado; el horario de verano siempre lo hace. A veces, la luz del sol de la mañana parece más intrusiva que iluminadora. Todavía estás medio perdido en el sueño y ese sol te exige mucho más de lo que estás listo para dar.

Lo he dicho, y estoy seguro de que tú también lo has dicho. “Solo cinco minutos más.” Presionas el botón “posponer” en tu iPhone una vez (¿tal vez dos veces? ¿Levanta la mano?) Y te alejas de la ventana.

Tantos reyes del Antiguo Testamento se mantuvieron firmes en sus caminos soñolientos, rechazando la luz que su Dios trató de compartir con ellos. De la misma manera, Juan nos dice que, aunque la Luz, Cristo, fue enviada al mundo, el mundo prefirió la oscuridad.

A veces, al leer las Escrituras, parece que, a lo largo de la historia de la salvación, Dios ha estado tratando de abrir las cortinas para despertarnos de nuestro desafiante sueño. Y lo resistimos. Una y otra vez lo resistimos.

La luz trae consigo cierta responsabilidad. Parece obligar a la productividad. Además, no hay ningún escondite en la luz. Cualquier fotógrafo que valga la pena sabe cómo manipularla, resaltando lo bueno y arrojando una sombra misericordiosa sobre lo malo.

Al entrar en la cuarta semana de Cuaresma, nos acercamos mucho al evento principal. ¿Podemos manejar la luz que vendrá en la mañana de Pascua, irrumpiendo en la tumba mientras se quita la piedra? ¿Podemos evitar presionar el botón “posponer” en nuestras almas y sentarnos para enfrentar el amanecer de un nuevo día?

– Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

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