Everyday Stewardship ~ Recognize God in Your Ordinary Moments

Walk Every Step with Christ

Holy Week is a week for being mindful. We must set loose the baggage of Lent, and not be deterred by the dazzling sunrise of Easter morning beckoning in the distance.

It’s okay for us to be excited for Easter. We’ve waited so long, after all. In my opinion it’s one of the best feelings there is: the yearning we have in our hearts for the Resurrection as we embark on Palm Sunday. And in a purely logical sense, many of us have Easter celebrations for which we are preparing, and practical considerations to contend with. It’s going to be a busy week, one likely full of happy distractions.

But my friends, we simply must keep our feet on the ground. Let’s not “skip” Holy Week. Resist the urge to flip to the last page of the book, to fast-forward to the final scene of the movie. Don’t rob yourself of the journey. This week is a blessed opportunity. It is this week that teaches us who we are. In the span of the Triduum, we have the birthday of the priesthood, the institution of the Eucharist, the sacrifice on Calvary and so many other vivid and meaningful scenes.

It may sound strange, to advise someone to savor the moments of Holy Week. There are so many violent and heartrending moments, after all. But this is the valley of tears, remember — we are not in Heaven yet. And here, in our fallen, sin-filled world, it is the heartrending moments that seem to matter the most.

These are the moments that define us as Catholics. Live them. Cherish them. Be present for each one.

— Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA ~ RECONOCER A DIOS EN LOS MOMENTOS ORDINARIOS (Everyday Stewardship)

Camine cada paso con Cristo

La Semana Santa es una semana para estar atento. Debemos soltar el equipaje de la Cuaresma y no dejarnos desalentar por el deslumbrante amanecer de la mañana de Pascua llamándonos en la distancia.

Está bien que estemos emocionados por la Pascua. Después de todo, hemos esperado tanto. En mi opinión es uno de los mejores sentimientos que hay: el anhelo que tenemos en el corazón por la Resurrección al embarcarnos en el Domingo de Ramos. Y en un sentido puramente lógico, muchos de nosotros tenemos celebraciones de Pascua para las que nos estamos preparando y consideraciones prácticas con las que lidiar. Será una semana ocupada, probablemente llena de distracciones felices.

Pero amigos míos, simplemente debemos mantener los pies en el suelo. No nos “saltemos” la Semana Santa. Resiste la tentación de pasar a la última página del libro para avanzar rápidamente a la escena final de la película. No te robes el viaje. Esta semana es una oportunidad bendecida. Es esta semana la que nos enseña quiénes somos. En el lapso del Triduo, tenemos el nacimiento del sacerdocio, la institución de la Eucaristía, el sacrificio en el Calvario y tantas otras escenas vivas y significativas.

Puede sonar extraño, aconsejar a alguien que saboree los momentos de la Semana Santa. Después de todo, hay tantos momentos violentos y desgarradores. Pero este es el valle lágrimas, recuerdas, todavía no estamos en el cielo. Y aquí, en nuestro mundo caído y lleno de pecado, son los momentos desgarradores los que parecen importar más.

Estos son los momentos que nos definen como católicos. Vívelos. Aprécialos. Estate presente para cada uno de ellos.

– Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

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