Everyday Stewardship ~ Recognize God in Your Ordinary Moments

How to Fail Your Way to Heaven

You know what are some of my favorite moments in Scripture? The little “Easter eggs” of Jesus’ humanity, things like Jesus falling asleep, Jesus drawing in the sand, Jesus playing with kids. And how about Jesus rising from the dead, appearing to his disciples and saying, “So, have you got anything to eat?”

It’s right for us to always keep in mind that Jesus is God. But we also have to remember that he was man. He got hungry. He cried when he felt sad and laughed when he felt happy. He got tired. He got bored.

Because he was God, none of those feelings ever led him into sin, like they do us. He never spent a car ride trying to pass the hours by seeing how annoyed he could make his older sister. He never smacked Peter over the head for saying something really stupid. But he did unleash some Biblically righteous anger on those traders in the temple, didn’t he? And he wasn’t shy about calling Peter “a Satan” when his friend tempted him to take the easy way out.

It’s the tightrope walk we all try to balance every day, honoring our human emotions while still answering God’s call to be better. Being perfect isn’t the domain of the Christian — that’s the domain of Christ only. Trying and failing, then trying again (and failing again) and again and again? That’s the domain of the Christian.

— Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA ~ RECONOCER A DIOS EN LOS MOMENTOS ORDINARIOS (Everyday Stewardship)

Cómo Fallar En Tu Camino al Cielo

¿Sabes cuáles son algunos de mis momentos favoritos en las Escrituras? Los pequeños “huevos de Pascua” de la humanidad de Jesús, cosas como Jesús durmiendo, Jesús dibujando en la arena, Jesús jugando con niños. ¿Y qué hay de Jesús resucitando de entre los muertos, apareciendo a sus discípulos y diciendo: “Entonces, ¿tienen algo de comer?”

Es correcto que tengamos siempre presente que Jesús es Dios. Pero también tenemos que recordar que Él era un hombre. Le dio hambre. Lloraba cuando se sentía triste y reía cuando se sentía feliz. Se cansó. Se aburrió.

Debido a que Él era Dios, ninguno de esos sentimientos lo llevó a pecar, como a nosotros. Nunca pasó un viaje en auto tratando de pasar las horas viendo cuanto podía hacer molestar a su hermana mayor. Nunca golpeó a Pedro en la cabeza por decir algo realmente estúpido. Pero él desató un poco de ira bíblicamente justa sobre esos comerciantes en el templo, ¿no es así? Y no tuvo reparos en llamar a Pedro “un satanás” cuando su amigo lo tentó a tomar el camino más fácil.

Es la caminata por la cuerda floja que todos tratamos de equilibrar todos los días, honrando nuestras emociones humanas mientras seguimos respondiendo al llamado de Dios para ser mejores. Ser perfecto no es el dominio del cristiano, ese es el dominio únicamente de Cristo. ¿Intentar y fallar, luego intentarlo de nuevo (y fallar nuevamente) una y otra vez? Ese es el dominio del cristiano.

— Tracy Earl Welliver, MTS

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