Everyday Stewardship ~ Recognize God in Your Ordinary Moments

St. Anthony Can Find Anything — Even You

“Tony, Tony, come around! Something is lost and it must be found.”

Did you learn this one when you were a kid? In my experience there are even a lot of lapsed Catholics — or people who were never Catholic at all — who know that when you lose something, St. Anthony becomes your best friend. Missing keys? Pray to St. Anthony. Can’t find your favorite sweater? St. Anthony. Forget where you parked your car in the mall lot? St. Anth— okay, you get the idea. Whatever it is, large or small, important or trivial, Tony has a reputation for finding the lost things.

It’s a devotion that can seem a little like superstition — witchcraft, even? — if you don’t really understand it. Mumble an incantation to a dead guy and you’re guaranteed to find your sunglasses. But as with most traditions that are old, beloved and effective, looking a little closer reveals the truth of the matter.

When we lose something really important, what do we do? We make the whole household stop what they’re doing to join the search. Having St. Anthony as a friend means you ask him to stop what he’s doing to help, too. And how he helps is by taking the matter exactly where all matters need to go — straight to the feet of Christ.

Here’s the real genius of St Anthony: he takes the most mundane, commonplace occurrence — misplacing socks — into an encounter with the divine and truly all things great and small are gifts from God. He grabs our hand and points to the cross. “That’s what you’re looking for,” he tells us.

In the end, Tony doesn’t really find the lost things. He finds the lost people.

— Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA ~ RECONOCER A DIOS EN LOS MOMENTOS ORDINARIOS (Everyday Stewardship)

San Antonio Puede Encontrar Cualquier Cosa, Incluso a Ti

“¡Tony, Tony, ven por favor! Algo está perdido y hay que encontrarlo. “

¿Aprendiste esto cuando eras niño? En mi experiencia, hay incluso muchos católicos inactivos, o personas que nunca fueron católicas en absoluto, que saben que cuando pierdes algo, San Antonio se convierte en tu mejor amigo. ¿Llaves perdidas? Rézale a San Antonio. ¿No encuentras tu suéter favorito? San Antonio. ¿Olvidaste dónde estacionaste tu auto en el estacionamiento del centro comercial? San Ant… está bien, ya entiendes la idea. Sea lo que sea, grande o pequeño, importante o trivial, Tony tiene la reputación de encontrar las cosas perdidas.

Es una devoción que puede parecer un poco como superstición, ¿incluso brujería? – si realmente no lo entiendes. Murmura un encantamiento a un hombre muerto y tienes la garantía de encontrar tus gafas de sol. Pero como ocurre con la mayoría de las tradiciones antiguas, queridas y eficaces, mirar un poco más de cerca revela la verdad del asunto.

Cuando perdemos algo realmente importante, ¿qué hacemos? Hacemos que toda la familia deje de hacer lo que está haciendo para unirse a la búsqueda. Tener a San Antonio como amigo significa que también le pides que deje de hacer lo que está haciendo para ayudar. Y la forma en que él ayuda es llevando el asunto exactamente donde todos los asuntos deben ir: directamente a los pies de Cristo.

Aquí está el verdadero genio de San Antonio: toma la ocurrencia más mundana y común, perder los calcetines, en un encuentro con lo divino y verdaderamente todas las cosas grandes y pequeñas son regalos de Dios. Agarra nuestra mano y señala la cruz. “Eso es lo que estás buscando,” nos dice.

Al final, Tony realmente no encuentra las cosas perdidas. Encuentra a la gente perdida.

Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

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