Everyday Stewardship ~ Recognize God in Your Ordinary Moments

The Steward’s Work Is Never Done

Woe to the shepherds who mislead and scatter the flock! When you hear these strong words from the Old Testament, you’re probably thinking, thank goodness I don’t have any sheep — dodged that bullet. Nobody misled here! No flock scattered on my watch! However, we are all shepherds of a kind, called to tend our own sheep: our families, our parishes, our communities.

But it’s exhausting. Don’t we all sometimes just want to take a break from being a steward? The excuses are so familiar: we’re tired, we’ve done enough, we’ve given all we can, what more does the parish (or my spouse, or my kids, or my boss, or my friends, or my community) want? We give ourselves permission to be selfish. So, what if the flock scatters just a little?

Jesus gets that. We can just imagine him weary with exhaustion, can’t we? We see him on his boat, attempting to sneak away for a quick break — maybe just a chance to eat a bite of food in peace. He is God, but he was still human, after all. Even the most dedicated shepherds need to sleep. But people couldn’t leave him alone. They were hungry for him. They needed what he could offer, and they needed it now.

As tough as it is, that’s the example we are tasked with imitating. Everyday Stewardship demands accountability. It demands our showing up even when we are tired. It demands that we look at our lives, our time, our energies, our talents, our hearts, our bank accounts and think: where do I still have more to give?

— Tracy Earl Welliver, MTS
©LPi

LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA ~ RECONOCER A DIOS EN LOS MOMENTOS ORDINARIOS (Everyday Stewardship)

El trabajo del corresponsable nunca termina

¡Ay de los pastores que extravían y dispersan el rebaño! Cuando escuchas estas fuertes palabras del Antiguo Testamento, probablemente estés pensando, gracias a Dios que no tengo ovejas, esquivé esa bala. ¡Nadie engañado aquí! ¡Ningún rebaño se dispersó en mi guardia! Sin embargo, todos somos pastores de algún tipo, llamados a cuidar de nuestras propias ovejas: nuestras familias, nuestras parroquias, nuestras comunidades.

Pero es agotador. ¿Acaso no es verdad que todos a veces solo queremos tomarnos un descanso de ser corresponsables? Las excusas son tan familiares: estamos cansados, hemos hecho lo suficiente, hemos dado todo lo que podemos, ¿qué más quiere la parroquia (o mi cónyuge, mis hijos, mi jefe, mis amigos o mi comunidad)?  Nos damos permiso para ser egoístas. Entonces, ¿qué pasa si el rebaño se dispersa solo un poco?

Jesús lo entiende. Podemos imaginarlo exhausto de agotamiento, ¿no es así? Lo vemos en su bote, tratando de escabullirse para un breve descanso, tal vez solo una oportunidad para comer un bocado en paz. Él es Dios, pero seguía siendo humano, después de todo. Incluso los pastores más dedicados necesitan dormir. Pero la gente no podía dejarlo en paz. Tenían hambre de él. Necesitaban lo que él podía ofrecer y lo necesitaban ahora.

Por duro que sea, ese es el ejemplo que tenemos que imitar. La corresponsabilidad diaria exige responsabilidad. Exige que nos presentemos incluso cuando estamos cansados. Exige que miremos nuestras vidas, nuestro tiempo, nuestras energías, nuestros talentos, nuestros corazones, nuestras cuentas bancarias y pensemos: ¿dónde tengo más para dar?

— Tracy Earl Welliver, MTS
©LPi

Tell your family...tell your neighbors...tell your friends... We have begun celebrating our 5 pm Sunday evening Praise Mass at St. Anthony Church!