Everyday Stewardship

You can ask many Christians if God is the most important person in their life, and without much thought, they will respond, “Yes.” However, just saying it does not make it true. It is the answer that we have been programmed to give, but I am not sure most people reflect too long on what the answer really means. Is God more important to you than all your worldly possessions? Is God more important to you than your spouse or your children?

Oftentimes, we would like to believe that God holds the most important position in our lives, but our actions give us away. We do and say things demonstrating that position of top importance belongs to things, circumstances, or simply ourselves. If we placed God first in our lives, we would be more generous, happier, and more fulfilled. The amazing thing here is that the ultimate self-help action is to turn from our own wants and desires and focus all that energy on God. We actually help ourselves the most by thinking of ourselves the least and turning it all over to someone else. Of course, God knows that. God does not ultimately benefit by anything we give Him. The fruits come to us by putting Him at the top of the list. Then we give Him those fruits to find we have now even more than when we started.

How important is God in your life? Your answer could be the key to life that you have been looking for all along.

—Tracy Earl Welliver, MTS

 

La corresponsabilidad diaria

Puede preguntarle a muchos cristianos si Dios es lo más importante de su vida, y sin pensarlo, muchos le responderán que sí. Sin embargo, simplemente decir que sí no significa que sea verdad. Es la respuesta automática de muchos pero  no estoy seguro de que la gente considera verdaderamente lo que significa esa respuesta. ¿Dios es más importante para usted sobre todo lo que tiene? ¿Es más importante Dios que sus hijos?

Muchas veces queremos creer que Dios es lo más importante de nuestras vidas, pero nuestras acciones revelan la verdad. Decimos y hacemos cosas que demuestran que lo que es más importante son las cosas, las circunstancias o nosotros mismos. Si pusiéramos  a Dios primero en nuestras vidas seríamos más generosos, más felices y más realizados. Lo más maravilloso de todo esto es que la mejor autoayuda que podemos practicar es dejar nuestros propios deseos y enfocar todas nuestras energías en Dios. Verdaderamente uno se a ayuda más a sí mismo cuando deja de pensar tanto en sí mismo y dejar todas las preocupaciones en las manos de otro. Por supuesto que ese es Dios. Él sabe todo lo de nuestros corazones. Dios no beneficia de lo que le entregamos. Los frutos nos llegan cuando lo ponemos a Él primero. Le entregamos esos frutos y nos damos cuenta que tenemos más de los que teníamos cuando comenzamos.

¿Qué importancia le da usted a Dios? Su respuesta puede ser la llave de la vida que ha buscado por tanto tiempo.

—Tracy Earl Welliver, MTS