Everyday Stewardship

Waiting is not always so easy. If you lack patience, like me, you probably want whatever is going to happen to just happen already. I remember waiting on the births of my children. There was the time I sat with my dying father in the hospital. One year, we waited to see if our oldest child got into the college of his choice, or any college at all, which was nerve-wracking.

So, to make the time pass more easily, and because it is prudent and wise, we make preparations. We put together nurseries, go over last will and testaments, and look through endless college mailings. Then, when the event finally happens or our fate is unveiled, the preparation ends. Either you have prepared well or you didn’t.

Unlike events in our lives that only happen once, we have been through Advent many times before. Even though this is the case, when Christmas arrives many of us will think we missed it again, and next year will be the year we really get into Advent. Of course, there is no promise of next year. What if you knew this was your last Advent ever?

I once read a book about how to live your life as if you only had one year to live. The author said that doing this provides incentive for a real commitment to living life to its fullest. You notice things for the first time. You make plans that you always put off. You tell people what you always wanted to say.

I hope all who read this have many wonderful years ahead of them. However, let’s approach this Advent like it is our last. I bet Christmas will seem that much sweeter. And who knows, we may find a new and improved way to live all year long.

— Tracy Earl Welliver, MTS

La corresponsabilidad diaria

Esperar no es tan fácil. Si le falta paciencia, como a mí, probablemente prefiere que las cosas simplemente pasen, y ya. No le gusta esperar. Me recuerdo cuando estaba esperando que nacieran mis hijos. También me recuerdo de los últimos momentos en que estaba con mi padre en su lecho de muerte en el hospital. Otro recuerdo que tengo es cuando estábamos esperando saber si la universidad preferida de mi hijo mayor lo había aceptado; fueron momentos muy estresantes.

Para hacer que el tiempo pase con más facilidad, y también porque es prudente, hacemos preparativos. Preparamos el cuarto del bebé que está por nacer, preparamos los últimos detalles de los testamentos y buscamos las respuestas de las universidades. Cuando lo que tanto anticipábamos sucede, las preparativas terminan. O está bien preparado para ese momento, o se dará cuenta que sus acciones no lo prepararon lo suficiente.

El adviento ocurre cada año. A diferencia de los eventos de nuestras vidas que solo suceden una vez, hemos experimentado el adviento muchas veces antes. A pesar de esto, cuando llega la navidad, muchos piensan que no vivieron el adviento verdaderamente y se convencen de que el próximo año es el año en que verdaderamente vivirá el adviento. Por supuesto, sin querer sonar pesimista, no hay una promesa del próximo año. ¿Qué tal si supiera que este era la última vez que iba a vivir el adviento?

Hace tiempo leí un libro sobre cómo vivir la vida como si solo tuviera un año de vida. El autor dice que hacer esto da una motivación para un verdadero compromiso de vivir la vida a su potencial máximo. Comienza a darse cuenta de cosas pequeñas por primera vez. Finalmente toma la iniciativa de hacer planes que siempre quería hacer. Habla con franqueza y honestidad.

Espero que todos los que esté leyendo esto vivan una vida llena de muchos años. Sin embargo, vivamos este adviento como si fuera el último. Y quien sabe, quizás descubra una forma nueva y mejor de vivir su vida todo el año.

—Tracy Earl Welliver, MTS