Everyday Stewardship

February 3, 2019
4th Sunday in Ordinary Time

If you feel strongly about something, you might want to share your thoughts and feelings with others. When that something has to do with things such as food, art, or travel, others might show an interest, so the conversation is enjoyable. However, when that something is politics or religion, watch out! The conversation can quickly turn to debate and then to anger. That can be anything but enjoyable. 

The Gospel does not always lead to joy when initially presented. Sometimes, it convicts us and makes us see the error of our ways. Other times, it seems what is asked of us is too hard and requires us to step out of our comfort zone. When Jesus spoke the truth about the Kingdom of God, not everyone cheered. That was never a reason to be silent.

Stewardship living allows us to give witness to the Gospel with few words. Our actions speak very loudly. However, no one should ever be left to wonder why you and I would choose to do the things we do. What a shame it would be if you passed away and at your funeral people commented on how great a person you were, but they had no idea you were a Christian. People need to understand the “why” of what we do. The truth is that there is great joy in being a disciple of Jesus Christ. Don’t rob others of the chance to know that joy for themselves. 

—Tracy Earl Welliver, MTS 


LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA

3 de febrero de 2019
4º domingo de Tiempo Ordinario

Si usted siente un gran interés por algo, quizás quiera compartir sus pensamientos y sentimientos con los demás. Cuando ese algo tiene que ver con cosas como comida, arte o viajes, otros pueden mostrar interés, por lo que la conversación es agradable. Sin embargo, cuando ese algo es política o religión, ¡cuidado! La conversación puede volverse rápidamente en debate y luego en ira. Eso puede ser cualquier cosa, menos agradable.

El Evangelio no siempre conduce a la alegría cuando se presenta inicialmente. A veces, nos convence y nos hace ver el error de nuestros caminos. En otras ocasiones, parece que lo que se nos pide es demasiado difícil y nos obliga a salir de nuestra zona de confort. Cuando Jesús habló la verdad sobre el Reino de Dios, no todos aplaudieron. Esa nunca fue una razón para quedarse en silencio.

La vida de corresponsabilidad nos permite dar testimonio del Evangelio con pocas palabras. Nuestras acciones hablan muy fuerte. Sin embargo, nunca se debería dejar a nadie preguntándose por qué usted y yo elegiríamos hacer las cosas que hacemos. Qué penoso sería si usted falleciera y en su funeral comentaran cuán buena persona era, pero no tenían idea de que era cristiano. La gente necesita entender el “por qué” de lo que hacemos. La verdad es que hay una gran alegría en ser un discípulo de Jesucristo. No le robes a otros la oportunidad de conocer esa alegría por sí mismos.

—Tracy Earl Welliver, MTS