Everyday Stewardship

I sometimes spend more money than I should. I make decisions based upon my wants and not my needs. Those actions can create a financial difficulty or circumstance where more sacrifice is needed. Instant gratification or selfish impulses can create havoc in one’s bank account, marriage, or family. All these issues to deal with simply because I wanted what I wanted and I got it. Yes, it sounds like the actions of a child.

However, I know I am not alone. We all can easily find ourselves acting in this manner. This is why it struck me to listen once again to the words of Jesus when he says, “Do to others as you would have them do to you.” The words are reminiscent of another of Jesus’ phrases, “Love your neighbor as yourself.” The problem is that too often I would like for others to fulfill my wants instead of needs, and I can seemingly love myself by doing what I already mentioned above.

A stewardship way of life means that I wisely steward what I have, and I cannot give what I do not have. Have you ever given someone a present you couldn’t afford and think that was love? It wasn’t. We don’t show love by giving what we do not possess. We show love by meeting another’s needs and by sharing our very self with them. At our core, what we long for from others more than anything else is love. Would I have others give me lavish gifts and shower me with empty compliments or would I have them give to me something much more valuable: the love in their hearts? In turn, I need to love myself more by realizing that no purchase will offer fulfillment more than the love of God shown to me in Christ Jesus.

-Tracy Earl Welliver, MTS 


LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA

A veces gasto más dinero del que debería. Tomo decisiones basadas en mis deseos y no en mis necesidades. Esas acciones pueden crear una dificultad financiera o circunstancia donde se necesita más sacrificio. La gratificación instantánea o los impulsos egoístas pueden causar estragos en la cuenta bancaria, el matrimonio o la familia. Todas estas cuestiones con las que lidiar simplemente porque quería lo que quería y lo conseguí. Sí, suena como las acciones de un niño.

Sin embargo, sé que no estoy solo. Todos podemos encontrarnos fácilmente actuando de esta manera. Esta es la razón por la que me sorprendió escuchar una vez más las palabras de Jesús cuando dice: “Hazle a los demás lo que quieres que te hagan a ti”. Las palabras me recuerdan a otra de las frases de Jesús: “Ama a tu prójimo como a ti mismo. “. El problema es que con demasiada frecuencia me gustaría que otros cumplieran mis deseos en lugar de mis necesidades, y al parecer puedo amarme a mi mismo haciendo lo que ya mencioné anteriormente.

Una forma de vida de corresponsabilidad significa que sabiamente administro lo que tengo y no puedo dar lo que no tengo. ¿Alguna vez le has dado a alguien un regalo que no podías costear y pensaste que era amor? No lo era. No mostramos amor dando lo que no poseemos. Demostramos amor satisfaciendo las necesidades de otros y compartiendo nuestro propio ser con ellos. En lo profundo de nuestro ser, lo que anhelamos de los demás, más que cualquier otra cosa, es amor. ¿Me gustaría que otros me dieran regalos extravagantes y me colmaran de cumplidos vacíos o que me dieran algo mucho más valioso: el amor en sus corazones? A su vez, necesito amarme más al darme cuenta de que ninguna compra ofrecerá satisfacción más que el amor de Dios que se me mostró en Cristo Jesús.

-Tracy Earl Welliver, MTS