Everyday Stewardship

March 17, 2019
2nd Sunday of Lent

Where do you live? I live in North Carolina. There I pay taxes, own a home, and belong to a parish. North Carolina is in the United States, so I also abide by federal laws, pay taxes, and vote for candidates in all sorts of elections. I identify as an American and try my best to meet certain expectations placed on me by the government, state, and fellow Americans. I do certain things because of my identity.

Paul wrote to the Philippians, “Our citizenship is in heaven.” Being a U.S. citizen living in North Carolina places certain requirements on me. How many of us “citizens of heaven” take seriously the expectations and requirements of that citizenship? Sometimes we act like nothing is truly required of us. 

Stewardship as a way of life requires us to take seriously what it means to be a citizen of heaven. We are called to follow the laws of the land we live in on this earth, but we are called to adhere to an even greater authority. Whether it be our call to act with charity and love or to follow the precepts of the Church, we must take seriously our status as citizen.

Unfortunately, many don’t take seriously their citizenship on this earth either. People have given their very lives so that we may have to freedom to be citizens of our country and our state. Of course, many people have died for the citizenship of heaven as well. So it comes down to the question, who are you and to whom do you belong? 

-Tracy Earl Welliver, MTS 


LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA

17 de marzo de 2019
2do domingo de Cuaresma

¿Dónde vives? Yo vivo en Carolina del Norte. Ahí pago impuestos, soy dueño de una casa y pertenezco a una parroquia. Carolina del Norte está en los Estados Unidos, por lo que también cumplo con las leyes federales, pago impuestos y voto por candidatos en todo tipo de elecciones. Me identifico como estadounidense y hago todo lo posible para cumplir con ciertas expectativas que me han impuesto el gobierno, el estado y los compatriotas. Hago ciertas cosas por mi identidad.

Pablo escribió a los filipenses: “Nosotros somos ciudadanos del cielo”. Ser un ciudadano de los Estados Unidos que vive en Carolina del Norte me exige ciertos requisitos. ¿Cuántos de nosotros “ciudadanos del cielo” tomamos en serio las expectativas y requisitos de esa ciudadanía? A veces actuamos como si nada fuera realmente requerido de nosotros.

La corresponsabilidad como una forma de vida requiere que tomemos en serio lo que significa ser un ciudadano del cielo. Estamos llamados a seguir las leyes de la patria en donde vivimos en esta tierra, pero estamos llamados ha adherirnos a una autoridad aún mayor. Ya sea nuestro llamado a actuar con caridad y amor o a seguir los preceptos de la Iglesia, debemos tomar en serio nuestro estatus como ciudadanos.

Desafortunadamente, muchos tampoco toman en serio su ciudadanía en esta tierra. Personas han dado sus vidas para que nosotros podamos tener la libertad de ser ciudadanos de nuestro país y nuestro estado. Por supuesto, muchas personas también han muerto por la ciudadanía del cielo. Así que todo se reduce a la pregunta, ¿quién eres y a quién le perteneces?

-Tracy Earl Welliver, MTS

Liturgical Publications