Everyday Stewardship

Perhaps this Lent you are working hard to stick with your devotions, avoid hamburgers on Fridays, and fight your temptations for soda since you gave it up for Jesus. You are planting seeds in your spiritual life in hopes of growing them into something beautiful and meaningful. However, you have been trying this approach now for many years, and it is hard to say that much has grown during all that time. You could deduce that what you are doing is not as worthwhile as you once believed. There is no fruit because these things don’t matter. Or you could take a real hard look at your life, see where you are planting those seeds, and finally notice what the problem has been all along. WEEDS!

Too often, we plant seeds over and over again in soil that is not rich in nutrients and is filled with weeds. The weeds choke the life out of any growth that comes to the seeds planted. We think that adding good things to our life will change it, and removal of sin will not be necessary. It is like eating two large hamburgers and a large fries and believing you won’t gain weight because you drank a Diet Coke. 

As good stewards who are called to discern how we respond to the call of Jesus Christ, we must be about ripping those weeds out of our lives so the good seeds we plant can grow. For each of us, the weeds are different: money, ego, sex, greed, etc. If we don’t take a good honest look at our lives and make some tough choices, no amount of devotion or good works will make us better disciples. We will simply wait for the next Lent to do the same things all over again.

-Tracy Earl Welliver, MTS 


LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA

Tal vez esta Cuaresma estás trabajando arduamente para mantener tus devociones, evitar las hamburguesas los viernes y luchar contra tus tentaciones por un refresco desde que lo dejaste por Jesús. Estás plantando semillas en tu vida espiritual con la esperanza de convertirlas en algo hermoso y significativo. Sin embargo, has estado probando este camino desde hace muchos años, y es difícil decir que tanto has crecido durante todo ese tiempo. Podrías deducir que lo que estás haciendo no vale la pena como alguna vez creíste. No hay fruto porque estas cosas no importan. O bien, podrías echar un buen vistazo a tu vida, ver dónde estás sembrando esas semillas y, finalmente, darte cuenta de cuál ha sido el problema. ¡MALAS HIERBAS!

Con demasiada frecuencia, plantamos semillas una y otra vez en un suelo que no es rico en nutrientes y está lleno de maleza. La maleza ahoga la vida de cualquier crecimiento que se derive de las semillas plantadas. Creemos que agregar cosas buenas a nuestra vida la cambiará, y la eliminación del pecado no será necesaria. Es como comer dos hamburguesas grandes y papas fritas grandes y creer que no subirás de peso porque tomaste una Coca Dietética.

Como buenos corresponsables que somos llamados a discernir cómo respondemos al llamado de Jesucristo, debemos tratar de arrancar esa maleza de nuestras vidas para que las buenas semillas que sembramos puedan crecer. Para cada uno de nosotros, las malezas son diferentes: dinero, ego, sexo, codicia, etc. Si no observamos con honestidad nuestras vidas y tomamos decisiones difíciles, ninguna cantidad de devoción o buenas obras nos hará mejores discípulos. Simplemente esperaremos a que la próxima Cuaresma vuelva para hacer las mismas cosas.

-Tracy Earl Welliver, MTS