Everyday Stewardship

Some celebrities do a lot to help out various causes that are meaningful to them. Sometimes they give of their time, talent, or treasure, while other times they create giving opportunities for the rest of us to be generous. The celebrity then does much to highlight the cause, and the hope is that enough people will give to make a difference.

I never judge another’s motive when they choose to give to or support a cause. However, I hear many times a criticism levied against seemingly rich people who start a fundraiser and ask the rest of us to give: “Since they have so much money, they could simply give all the money needed themselves!” This exclamation often comes with disdain and a tone of superiority. This sentiment also comes frequently from those who have chosen to given little to nothing to the cause themselves.

Stewardship begins with the person in the mirror. You and I are accountable to each other, but at the end of the day, the only one who knows the true level of our generosity is God. As this Lent draws to a close, it is time to take a good long look in the mirror. You probably aren’t famous, so there probably won’t be a crowd of people to question the level of your sacrifice, devotion, and generosity this Lent. Of course, God knows and so does that person looking back at you in the mirror.

– Tracy Earl Welliver, MTS


LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA

Algunas celebridades hacen mucho para ayudar a varias causas que son significativas para ellos. A veces dan de su tiempo, talento o tesoro, mientras que otras veces crean oportunidades para que el resto de nosotros seamos generosos. Posteriormente, la celebridad hace mucho por resaltar la causa, y la esperanza es que suficientes personas den para hacer una diferencia.

Yo nunca juzgo el motivo de otra persona cuando elige dar o apoyar una causa. Sin embargo, escucho muchas veces una crítica impuesta a personas aparentemente ricas que inician una recaudación de fondos y nos piden al resto de nosotros que demos: “Ya que tienen tanto dinero, ¡ellos podrían simplemente dar todo el dinero que se necesita!” Esta exclamación a menudo viene con desdén y un tono de superioridad. Este sentimiento proviene frecuentemente de aquellos que han optado por dar poco o nada a la causa en sí.

La corresponsabilidad comienza con la persona en el espejo. Tú y yo somos responsables el uno con el otro, pero al final del día, el único que sabe el verdadero nivel de nuestra generosidad es Dios. A medida que esta Cuaresma se acerca a su fin, es hora de echar un buen vistazo al espejo. Es probable que tu no seas famoso, por lo que probablemente no habrá una multitud de personas que cuestionen el nivel de tu sacrificio, devoción y generosidad en esta Cuaresma. Por supuesto, Dios lo sabe y también esa persona que te mira en el espejo.

– Tracy Earl Welliver, MTS