Everyday Stewardship

I travel a good bit, which means I am away from my wife and children for decent periods of time. But what makes it easier for me, besides being able to share the Good News of Jesus with people all over, is that I know I will not be gone forever. I will return, and then all will be well again. I have been called by God to be away from them at times, but God always brings me back to them.

Each liturgical year, we celebrate Jesus’ ascension into heaven. The feast speaks much to who Jesus is theologically. But in a very practical way, we also acknowledge that he has gone to be with the Father, but will return someday. Just as I return after a conference or visit with a parish to those God has entrusted to me and I love, Jesus will return to those entrusted to him and whom he loves.

But just like when I am away, there are things to be done. Life goes on for my wife and children with school, work, activities, and the basic responsibilities of family. In good stewardship, they are called to give generously to each other and devote themselves to God. Without them tending to things, upon my return I would find everything in turmoil and disarray. Then when I return, we become one again, and we are about the Lord’s work together.

The Lord ascended into heaven, but we are not to sit by quietly awaiting his return. Much needs to be done. He has entrusted much to us, expecting us to be good stewards. If you think that you have all the time in the world to complete the tasks at hand, think again. His return will be when we least expect it. It is time to be about our Father’s work.

-Tracy Earl Welliver, MTS



LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA

Viajo un poco, lo que significa que estoy lejos de mi esposa e hijos durante períodos de tiempo decentes. Pero lo que me facilita las cosas, además de poder compartir la Buena Nueva de Jesús con personas de todo el mundo, es que sé que no me iré para siempre. Volveré, y entonces todo volverá a estar bien. Dios me ha llamado a alejarme de ellos por temporadas, pero Dios siempre me hace volver a ellos.

Cada año litúrgico, celebramos la ascensión de Jesús al cielo. La fiesta habla mucho de quién es Jesús teológicamente. Pero de una manera muy práctica, también reconocemos que Él ha ido a estar con el Padre, pero volverá algún día. Tal como yo vuelvo después de una conferencia o visita a una parroquia a los que Dios me ha confiado y amo, Jesús regresará a los confiados a Él y a quienes ama.

Pero al igual que cuando estoy lejos, hay cosas que hacer. La vida continúa para mi esposa e hijos con la escuela, el trabajo, las actividades y las responsabilidades básicas de la familia. En una buena corresponsabilidad, ellos están llamados a darse generosamente unos a otros y dedicarse a Dios. Si ellos no se ocuparan de las cosas, a mi regreso encontraría todo en confusión y desorden. Después, cuando regreso, volvemos a ser uno, y estamos en la obra del Señor en conjunto.

El Señor ascendió al cielo, pero no debemos quedarnos sentados esperando su regreso en silencio. Hay mucho que hacer. Él nos ha confiado mucho, esperando que seamos buenos administradores. Si crees que tienes todo el tiempo del mundo para completar las tareas, piensa de nuevo. Su regreso será cuando menos lo esperemos. Es hora de estar en el trabajo de nuestro Padre.

-Tracy Earl Welliver, MTS