Everyday Stewardship

The Church is one, holy, catholic, and apostolic. That oneness is mirrored for us in the Holy Trinity: one God in three Persons. We are a diverse community with different backgrounds, cultures, realities, and gifts, but we are truly one. Unfortunately, we too often forget this and function as a fractioned body. We needlessly compete against one another, judge one another as opposed to help, and sit silent when our brothers and sisters call out for help.

When we take seriously our stewardship way of life, we see our lives as not truly belonging to ourselves. We want to offer our very existence to God and the Body of Christ. If we find that we are resistant to that fullness of generosity, or we begin to use our gifts in a way that fractures community, we then actively work in contrast to this mark of the Church.

The Church that was established by Jesus and fortified by the institution of the sacraments cannot be destroyed and deprived of Her four marks. The human element may be strained and injured, but not even the gates of hell will prevail against this institution alive in the Spirit. Our actions can either bear witness to that reality or it can bring offense. Let us pray that enough of us will choose the holy way so all the world may see that God is real, Jesus is alive, and we are ONE.

– Tracy Earl Welliver, MTS


LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA

La Iglesia es una, santa, católica y apostólica. Esa unidad se refleja para nosotros en la Santísima Trinidad: un Dios en tres personas. Somos una comunidad diversa con diferentes orígenes, culturas, realidades y dones, pero somos verdaderamente una. Desafortunadamente, a menudo olvidamos esto y funcionamos como un cuerpo fraccionado. Competimos innecesariamente unos contra otros, nos juzgamos unos a otros en lugar de ayudar, y nos quedamos callados cuando nuestros hermanos y hermanas piden ayuda.

Cuando nos tomamos en serio nuestro estilo de vida de corresponsabilidad, vemos que nuestras vidas no nos pertenecen realmente a nosotros mismos. Queremos ofrecer nuestra propia existencia a Dios y al Cuerpo de Cristo. Si descubrimos que somos resistentes a esa plenitud de generosidad, o comenzamos a usar nuestros dones de una manera que fractura a la comunidad, entonces trabajamos activamente en contraste con esta marca de la Iglesia.

La Iglesia que fue establecida por Jesús y fortificada por la institución de los sacramentos no puede ser destruida y privada de Sus cuatro marcas. El elemento humano puede estar tenso y herido, pero ni siquiera las puertas del infierno prevalecerán contra esta institución viva en el Espíritu. Nuestras acciones pueden ser testigos de esa realidad o pueden ofender. Oremos para que suficientes de nosotros escojamos el camino santo para que todo el mundo vea que Dios es real, Jesús está vivo y nosotros somos UNO.

-Tracy Earl Welliver, MTS