Everyday Stewardship

June 23, 2019
The Most Holy Body and Blood of Christ

When I was a child, I can remember stopping by my parish or another local Catholic church to just spend some time in prayer before the Holy Eucharist. We didn’t have exposition and adoration much in those days, but we were keenly aware of the presence of Jesus in the tabernacle. I would sometimes stare at the lighted candle near it and know that Jesus was alive.

I had never heard someone speak about a stewardship way of life back then. If I am honest, the primary message I heard in those days was along the lines of “We need to be as good as we are able.” Sacrifice was only at Lent, disciples were people in the Bible, and generosity mostly had to do with the collection basket and the poor box at the church entrance. I even went to Catholic schools!

Maybe the message of stewardship was there somewhere packaged differently, and I just missed it. It wasn’t until I was an adult, and after acquiring two theology degrees, that I understood both with my head and my heart what a stewardship way of life really meant. But I look back at those days, and I realize that the groundwork was laid for me to understand these things. It was those times before the Holy Eucharist that I began to understand true sacrifice. It was at those times that I began to understand how actions and realities that seem so simple to the human eye can be so profound. And it was at those times that I began to see true love knows no bounds.

-Tracy Earl Welliver, MTS


LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA

23 de junio de 2019
El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Cuando era niño, recuerdo haber pasado por mi parroquia u otra iglesia católica local para pasar un tiempo en oración ante El Santísimo. No teníamos mucha exposición y adoración en esos días, pero estábamos muy conscientes de la presencia de Jesús en el tabernáculo. A veces miraba la vela encendida que estaba cerca y sabía que Jesús estaba vivo.

Nunca antes había escuchado a alguien hablar sobre una forma de vida de corresponsabilidad. Si soy honesto, el mensaje principal que escuché en esos días era el siguiente: “Necesitamos ser lo mejor que podamos”. El sacrificio se realizaba solo en la Cuaresma, los discípulos eran personas en la Biblia y la generosidad tenia que ver es su mayoría con la cesta de la colecta y la caja de los pobres en la entrada de la iglesia. ¡Incluso fui a escuelas católicas!

Tal vez el mensaje de corresponsabilidad estaba en algún lugar empaquetado de manera diferente y simplemente lo pase desapercibido. No fue hasta que fui un adulto, y después de obtener dos títulos de teología, que entendí con mi cabeza y mi corazón lo que realmente significaba una forma de vida de corresponsabilidad. Pero miro hacia atrás en esos días, y me doy cuenta de que las bases estaban establecidas para que yo entendiera estas cosas. Fue en esos momentos ante El Santísimo que comencé a comprender el verdadero sacrificio. Fue en esos momentos que comencé a comprender cómo las acciones y realidades que parecen tan simples para el ojo humano pueden ser tan profundas. Y fue en esos momentos cuando comencé a ver que el verdadero amor no tiene límites.

-Tracy Earl Welliver, MTS