Everyday Stewardship

July 28, 2019
17th Sunday in Ordinary Time

After more than two decades in parish ministry, my life changed course when LPi reached out to me with an offer to do something different with my life. I hadn’t been looking for a new job, but I had been working for some time to grow a ministry of speaking, writing, and consulting outside of my parish. It occurred to me I just might be throwing away a long career of stability and certainty for a situation that was new and anything but certain. My family was relying on me. I was moving from a comfort zone into a place where I was going to have to trust in God. There was the question on the surface of whether this move would work out in the end. However, the real question was whether I had the ability to put all my trust in God.

The fact that you are reading this reflection is a testament that it all worked out for the best. I did place my faith and trust in God, and He came through as always. When I look back over my life and identify those times of greatest struggle, I can honestly say those were times when I trusted more in myself or let fear take over.

We all are faced with decisions in life where we are met with uncertainty or fear. Often, our stewardship is limited by our inability to trust fully in God. Our comfort zones really become prisons of fear we never leave. If you find yourself unable to face the future or to make the big decisions in life, where does your trust lie? 

-Tracy Earl Welliver, MTS

LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA

28 de julio de 2019
17º domingo del tiempo ordinario

Después de más de dos décadas en el ministerio parroquial, mi vida cambió de rumbo cuando LPi me ofreció una oferta para hacer algo diferente con mi vida. No había estado buscando un nuevo empleo, pero había estado trabajando durante un tiempo para desarrollar un ministerio de hablar, escribir y consultar fuera de mi parroquia. Se me ocurrió que podría estar tirando a la basura una larga carrera de estabilidad y certeza por una situación que era nueva y todo menos cierta. Mi familia confiaba en mí. Me estaba moviendo de una zona de confort a un lugar donde iba a tener que confiar en Dios. En la superficie, estaba la pregunta si este movimiento funcionaría al final. Sin embargo, la verdadera pregunta era si tenía la capacidad de poner toda mi confianza en Dios.

El hecho de que estés leyendo esta reflexión es un testimonio de que todo salió bien. Puse mi fe y confianza en Dios, y Él vino como siempre. Cuando miro hacia atrás sobre mi vida e identifico los momentos de mayor lucha, puedo decir honestamente que fueron momentos en los que confié más en mí mismo o dejé que el miedo se apoderara de mí.

Todos nos enfrentamos a decisiones en la vida donde nos encontramos con incertidumbre o miedo. A menudo, nuestra corresponsabilidad está limitada por nuestra incapacidad de confiar plenamente en Dios. Nuestras zonas de confort realmente se convierten en prisiones de miedo que nunca abandonamos. Si te encuentras incapaz de enfrentar el futuro o de tomar decisiones importantes en la vida, ¿dónde está tu confianza?

-Tracy Earl Welliver, MTS