Everyday Stewardship

God Gives Us What We Need 
A few months back, my wife and I helped move my oldest son into his first real apartment. He was moving to start his first real job and was excited and cautious at the same time. Moving him in reminded me of when his mother and I were first starting out. We received an old couch from her aunt, some kitchen supplies from my mom, and many other things from friends and relatives so we could begin this new journey in our lives. We didn’t have much. But we had one another, and we had love. Looking back, those were great times.

Sometimes, we think material possessions give evidence of a life lived well. Artifacts from our travels, collections that take time to amass and provide clues to our interests, and various pictures and prints that adorn our walls. However, those who have lived lives of hardship and pain have many of the same items. Not only doesn’t all our stuff amount to real evidence of what our life has really been like, but it doesn’t make our lives better either.

What makes a life well lived will be the love and compassion that we have experienced, primarily with God who loves us so deeply. Due to that love, God gives to us what we need, not always what we want. More stuff will never amount to anything in comparison to what God provides to us. If we reflected on that truth more, perhaps we would spend less time accumulating things and more time simply loving. 

On that moving day, I wanted to give my son more material things than was possible. However, what he really needs then, now, and always is my love. 

-Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi


LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA

Dios nos da lo que Necesitamos
Hace unos meses, mi esposa y yo ayudamos a mi hijo mayor a mudarse a su primer apartamento verdadero. Se estaba mudando para comenzar su primer trabajo de verdad y estaba emocionado y cauteloso al mismo tiempo. Instalarlo a él me recordó cuando su madre y yo estábamos empezando. Recibimos un viejo sofá de su tía, algunos artículos de cocina de mi madre y muchas otras cosas de amigos y parientes para que pudiéramos comenzar ese nuevo viaje en nuestras vidas. No teníamos mucho. Pero nos teníamos el uno al otro, y teníamos amor. Mirando hacia atrás, fueron tiempos grandiosos.

A veces, pensamos que las posesiones materiales dan evidencia de una vida bien vivida. Artefactos de nuestros viajes, colecciones que llevan tiempo para acumular y que proporcionan pistas sobre nuestros intereses, y varias fotografías e imágenes que adornan nuestras paredes. Sin embargo, aquellos que han vivido vidas de dolor y dificultades tienen muchos de los mismos artículos. No solo nuestras cosas no constituyen una evidencia real de cómo ha sido realmente nuestra vida, sino que tampoco hacen mejor nuestras vidas.

Lo que hará que sea una vida bien vivida será el amor y la compasión que hayamos experimentado, principalmente con Dios que nos ama tan profundamente. Debido a ese amor, Dios nos da lo que necesitamos, aunque no siempre lo que queremos. Más cosas nunca equivaldrán a nada en comparación con lo que Dios nos proporciona. Si reflexionáramos más sobre esa verdad, quizás gastaríamos menos tiempo acumulando cosas y más tiempo simplemente amando.

En ese día conmovedor, quería darle a mi hijo más cosas materiales de las que era posible. Sin embargo, lo que realmente necesitaba el entonces, necesita ahora, y necesitara siempre, es mi amor.

-Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi