Everyday Stewardship

Set the Earth on Fire
My wife can get so invested in a sporting event where one of her favorite teams is playing that she sometimes must leave the room due to the stress. That is heavy-duty investment! I remember her on the sidelines for our son’s soccer games or our daughter’s lacrosse games. Her emotions were intense, and she cheered loudly for her children. She never yelled at a referee because it wasn’t about them. It was about wanting to see her children, or her favorite team, achieve something great. Her passion was fueled by love and her connectedness to something or someone. 

When we look at our Church, we need to see greater passion. Sometimes that passion is there, but many times, we approach our discipleship as just another aspect of who we have become. It needs to be more than that. As we call ourselves Christian, we need to “put on Christ” so that a world in need sees not us, but Jesus. By being serious about our discipleship and living as transformed Everyday Stewards, we bear witness to the power of Jesus Christ.

Jesus said in Luke 12, “I have come to set the earth on fire.” Those words sound pretty emotional to me! If we are to be like him, then we need to set the earth on fire. We need to be bold and proclaim the Good News without apology. By our actions of love and justice, we need to show the world that with the Body of Christ on earth, it is not business as usual. Surely our emotions about these things should trump the emotions we have about a sporting event. We need to ask ourselves what truly sets us on fire.

-Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA

Incendia la Tierra
Mi esposa puede adentrarse tanto en un evento deportivo en el que juega uno de sus equipos favoritos que a veces debe abandonar la sala debido al estrés. ¡Eso es una involucración intensa! La recuerdo en las líneas laterales en los juegos de fútbol de nuestro hijo o los juegos de lacrosse de nuestra hija. Sus emociones eran intensas, y ella animaba fuertemente a sus hijos. Ella nunca le gritó a un árbitro porque no se trataba de ellos. Se trataba de querer ver a sus hijos, o a su equipo favorito, lograr algo grandioso. Su pasión era alimentada por el amor y su conexión con algo o alguien.

Cuando miramos a nuestra Iglesia, necesitamos ver una mayor pasión. A veces esa pasión está ahí, pero muchas veces, nos acercamos a nuestro discipulado como un aspecto más de en quien nos hemos convertido. Necesita ser más que eso. Como nos llamamos a nosotros mismos cristianos, debemos “ponernos a Cristo” para que un mundo en necesidad no nos vea a nosotros, sino a Jesús. Tomando en serio nuestro discipulado y viviendo como Corresponsables Diarios transformados, damos testimonio del poder de Jesucristo.

Jesús dijo en Lucas 12: “He venido a traer fuego a la tierra”. ¡Esas palabras me suenan muy emotivas! Si vamos a ser como Él, entonces necesitamos incendiar la tierra. Necesitamos ser audaces y proclamar la Buena Nueva sin disculpas. Por nuestras acciones de amor y justicia, debemos mostrar al mundo que, con el Cuerpo de Cristo en la tierra, no es un asunto habitual. Sin duda, nuestras emociones sobre estas cosas deberían superar las emociones que tenemos sobre un evento deportivo. Necesitamos preguntarnos a nosotros mismos qué es lo que realmente nos prende fuego.

-Tracy Earl Welliver, MTS

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