Everyday Stewardship

Give Graciously

I love the verse in Sirach where it says, “My child, conduct your affairs with humility, and you will be loved more than a giver of gifts.” This is an interesting concept for those of us who think a stewardship way of life is all about the giving of gifts. When we start to think that all we are called to do is give for the sake of giving, we have missed the point.

We are called to be gracious givers. We are called to allow the Jesus in us to encounter the Jesus in others. Humility does not mean that we hide away after we give, but we give in a way that has less to do with us and more to do with the one in whose name we give. Our world needs philanthropy and generosity, but it needs Jesus even more. We want to be good examples to others of how to be generous, not because we want them to be like us but like Jesus.

Give all things with a gracious heart and disposition. Do not take any credit for that generosity but instead let it point to Jesus. After all, it is Jesus who calls us to a mature faith where we answer the call every day regardless of the cost. Without that maturity and answering the call, would we really be driven to be generous givers? Knowing that left to our own devices we would probably not be very successful as a giver of gifts should make us very humble anyway.

-Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

LA ORRESPONSABILIDAD DIARIA

Dando con Generosidad 

Me encanta el verso en Sirácide donde dice: “Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad, y te amaran más que al hombre dadivoso.” Este es un concepto interesante para aquellos de nosotros que pensamos que una forma de vida de corresponsabilidad es todo sobre la entrega de regalos. Cuando empezamos a pensar que todo lo que estamos llamados a hacer es dar por dar, hemos perdido el punto.

Estamos llamados a ser dadores generosos. Estamos llamados a permitir que el Jesús en nosotros se encuentre con el Jesús en otros. La humildad no significa que nos escondamos después de dar, pero damos de una manera que tiene menos que ver con nosotros y más que ver con la persona en cuyo nombre damos. Nuestro mundo necesita filantropía y generosidad, pero necesita a Jesús aún más. Queremos ser buenos ejemplos para otros de cómo ser generosos, no porque queremos que sean como nosotros, sino como Jesús.

Da todas las cosas con un corazón amable y dispuesto. No tomes ningún crédito por esa generosidad, sino deja que apunte a Jesús. Después de todo, es Jesús quien nos llama a una fe madura donde respondemos a la llamada todos los días sin importar el costo. Sin esa madurez y respondiendo a la llamada, ¿seríamos realmente impulsados ??a ser generosos? Sabiendo que, dejados a nuestra propia suerte, probablemente no tendríamos mucho éxito; Además, un dador de regalos debe hacernos muy humildes de todos modos.

-Tracy Earl Welliver, MTS 

©LPi