Everyday Stewardship

Called to Compassion

What does a homeless person need? That may seem like an odd question since being homeless would indicate they certainly need a home. Beyond that though, what does a homeless person need? Most would guess the person needs food, money, clothing, medical care, and toiletries. Many parishes put together drives for those items. Is that all the person needs? It is easy to get caught up in all the things that easily come to mind so that we miss a key thing needed by someone homeless as well as all human beings: to be seen.

How many of us pass by homeless people and pretend they are not even there. We don’t have money in our pocket, we don’t have food to give, and we don’t have material items that they need, so we offer them nothing. We don’t even offer ourselves.

Welcoming someone with a kind word is free. Amazingly, we act like it costs us more than anything else. It is easier to hand someone $5 than it is to engage in a 15-second exchange of words. We talk about being generous, but we need to remember that sometimes the greatest gift we have to give is simply ourselves. The Jesus in me meets the Jesus in you. One day, you or I may find ourselves in a tough spot, and we will be looking for compassion. Let’s hope that all those who profess to know Jesus don’t simply pass on by pretending not to see us.

—Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

LA ORRESPONSABILIDAD DIARIA

Llamado a la Compasión

¿Qué es lo que necesita una persona sin hogar? Eso puede parecer una pregunta extraña ya que estar sin hogar indicaría que ciertamente necesitan un hogar. Más allá de eso, sin embargo, ¿qué es lo que necesita una persona sin hogar? La mayoría adivinaría que la persona necesita alimento, dinero, ropa, atención médica y artículos de higiene personal. Muchas parroquias hacen colectas para recaudar esos artículos. ¿Eso es todo lo que la persona necesita? Es fácil quedar atrapado en todas las cosas que vienen fácilmente a la mente para que perdamos una cosa clave que necesitan las personas sin hogar y todos los seres humanos: ser vistos.

¿Cuántos de nosotros pasamos por personas sin hogar y pretendemos que ni siquiera están allí? No tenemos dinero en nuestro bolsillo, no tenemos alimentos para dar y no tenemos artículos materiales que necesiten, por lo que no les ofrecemos nada. Ni siquiera nos ofrecemos a nosotros mismos.

Dar la bienvenida a alguien con una palabra amable es gratis. Sorprendentemente, actuamos como si nos costara más que cualquier otra cosa. Es más fácil entregarle a alguien $5 que involucrarse en un intercambio de palabras de 15 segundos. Hablamos de ser generosos, pero debemos recordar que a veces el mejor regalo que tenemos para dar es simplemente nosotros mismos. El Jesús en mí se encuentra con el Jesús en ti. Un día, tu o yo podemos encontrarnos en una situación difícil, y estaremos buscando compasión. Esperemos que todos aquellos que profesan conocer a Jesús no pasen de largo pretendiendo no vernos.

—Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi