Everyday Stewardship ~ Recognize God in Your Ordinary Moments

Jesus Is Headed Your Way

One day, we heard the news that a possible tornado was heading our way. We live off of a highway, and it was traveling along that very road. My wife and kids huddled in the downstairs bathroom. Not many tornadoes surface in North Carolina, so our children were particularly worried because it was something they had never contemplated happening before. The tornado never did come into our neighborhood, but it did cause one our sons to express that he needed to go to Confession as soon as possible. He hadn’t done anything too over the top sinful, but coming face-to-face with a tornado had cause him to have some second thoughts about his preparedness for meeting God. Hopefully, a tornado doesn’t make a path through your city or town this Advent.

Sometimes, reminders of our mortality find their way into life. The passing of a loved one, a car accident, or a health scare can all cause us to reflect on where we are in our relationship with God. Without those moments, we can find ourselves living daily without a mindfulness of where God is in our life and if our actions are pleasing to Him … or if they drag us further away into the world.

Advent is the time to take inventory of where we are with God. How are we living as good stewards and mature disciples? What do I need to make amends for in the healing power of the sacrament of Penance? A tornado may not be coming, but Jesus will be returning someday. Hopefully, you will run outside of your home to meet him, and he won’t find you huddled up afraid in your bathroom.

— Tracy Earl Welliver, MTS

©LPi

LA ORRESPONSABILIDAD DIARIA ~ RECONOCE A DIOS EN TUS MOMENTOS ORDINARIOS

Jesús se dirige hacia ti

Un día, escuchamos la noticia de que un posible tornado se dirigía hacia nosotros. Nosotros vivimos a las orillas de una carretera, y se dirigía por ese mismo camino. Mi esposa e hijos se amontonaron en el baño de abajo. No hay muchos tornados en Carolina del Norte, por lo que nuestros hijos estaban particularmente preocupados porque era algo que nunca habían pensado que sucediera antes. El tornado nunca llegó a nuestro vecindario, pero sí hizo que uno de nuestros hijos expresara que necesitaba ir a la Confesión lo antes posible. No había hecho nada excesivamente pecaminoso, pero encontrarse cara a cara con un tornado le había hecho tener dudas sobre su preparación para encontrarse con Dios. Espero que un tornado no atraviese camino a través de tu ciudad o pueblo este Adviento.

A veces, recordatorios de nuestra mortalidad encuentran su camino a nuestra vida. El fallecimiento de un ser querido, un accidente automovilístico o un problema de salud pueden hacernos reflexionar sobre dónde estamos en nuestra relación con Dios. Sin esos momentos, podemos encontrarnos viviendo diariamente sin tener en cuenta dónde está Dios en nuestra vida y si nuestras acciones le agradan …o si nos arrastran más hacia el mundo.

Adviento es el momento de hacer un inventario para saber en dónde estamos con Dios. ¿Cómo estamos viviendo como buenos corresponsables y discípulos maduros? ¿Qué necesito enmendar con el poder curativo del sacramento de la Penitencia? Puede que no venga un tornado, pero Jesús regresará algún día. Espero corras fuera de tu casa para salir a su encuentro, y Él no te encuentre amontonado y asustado en tu baño.

—Tracy Earl Welliver, MTS

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