Everyday Stewardship ~ Recognize God in Your Ordinary Moments

We Are Never Alone

My children want my help sometimes, and other times, not so much. I remember being a teenager and young adult myself. At times, I thought I knew everything. I didn’t need help because I was just so darn smart.
Truth is, I needed to find my own way. I needed to stretch my wings and prove to myself and my family I could fly. I assume that is what is happening with my own children as well. It just seems so different now that I’m the parent.

Human beings need help. We need community, and we need to rely on one another. At Pentecost, we reflect on Jesus sending to the Church a helper, the Holy Spirit. God interacting with us in this manner means we are never truly alone. We focus most of the time on the Spirit of God as the assistance we need, and we do need Him for sure. However, since it is that very same Spirit that turned us into “Church” from a band of people looking to carry on after Jesus’ ascension, at Pentecost we gained more than divine help: we gained each other.

Today, the Church needs help in a profound way. We need to lean on the Holy Spirit to blow through the Church with a profound renewal. But we cannot forget that we have been given each other to lean on as well. We are a gift to each other, and together with the Spirit’s help, we are the Body of Christ here on earth. We must be strong and stand for one another. If we do that, this Pentecost will bear fruit that will be with us for many Pentecosts to come.

—Tracy Earl Welliver, MTS

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LA CORRESPONSABILIDAD DIARIA ~ RECONOCER A DIOS EN LOS MOMENTOS ORDINARIOS

Nunca Estamos Solos

Mis hijos quieren mi ayuda a veces, y otras veces, no tanto. Recuerdo haber sido un adolescente y un adulto joven. A veces, pensaba que lo sabía todo. No necesitaba ayuda porque era muy inteligente. La verdad es que necesitaba encontrar mi propio camino. Necesitaba estirar las alas y demostrarme a mí mismo y a mi familia que podía volar. Supongo que eso es lo que está pasando con mis propios hijos también. Parece tan diferente ahora que soy el padre.

Los seres humanos necesitan ayuda. Necesitamos comunidad y debemos confiar el uno en el otro. En Pentecostés, reflexionamos sobre Jesús enviando a la Iglesia un ayudante, el Espíritu Santo. Dios interactuando con nosotros de esta manera significa que nunca estamos realmente solos. Nos enfocamos la mayor parte del tiempo en el Espíritu de Dios como la ayuda que necesitamos, y ciertamente lo necesitamos. Sin embargo, dado que es ese mismo Espíritu el que nos convirtió en “Iglesia” de un grupo de personas que buscan continuar después de la ascensión de Jesús, en Pentecostés ganamos más que la ayuda divina: nos ganamos mutuamente.

Hoy en día, la Iglesia necesita ayuda de manera profunda. Necesitamos apoyarnos en el Espíritu Santo para soplar a través de la Iglesia con una profunda renovación. Pero no podemos olvidar que también se nos ha dado el uno al otro para apoyarnos. Somos un regalo el uno para el otro, y junto con la ayuda del Espíritu, somos el Cuerpo de Cristo aquí en la tierra. Debemos ser fuertes y defendernos el uno al otro. Si hacemos eso, este Pentecostés dará fruto que estará con nosotros para muchos Pentecostés por venir.

—Tracy Earl Welliver, MTS

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