Gospel Meditation

November 18, 2018                33rd Sunday in Ordinary Time

As we edge closer to the closing of the liturgical year, the Church selects readings that remind us of the final close: the second coming of Christ. It’s easy, perhaps, to forget that this is a dogma of our Catholic faith. We see this dramatic end times language in today’s Gospel. “The sun will be darkened … and the stars will be falling from the sky.”

As Christians and as human beings, we know all things will come to an end. “But of that day or hour, no one knows.” The “end of the world” and end of time at Jesus’ coming is in a future unknown. But God has given us beautiful reminders of this truth. We see the signs and symbols of ending all around us — nightfall at the end of each day; the life cycle of crops coming alive, bearing fruit, and being harvested; our own death. That, too, will come at an unknown day and hour. But that is the way of things. Even as God created in Genesis, He gave us a sense of time — the sun rising and setting, a beginning and an end — to mark our days.

So how do we welcome these built-in forms of measurement? Do we take time to quietly recollect at the end of each day? Do we see every morning as a fresh start for mercies new? Do we observe the seasons and reflect on what they might be speaking to us of God and His glory? “Heaven and earth will pass away, but my works will not pass away.” The little beginnings and little ends are opportunities to renew our faith in Jesus, if only we have the eyes to see!

MEDITACIÓN EVANGÉLICO

18 de noviembre de 2018      33er Domingo del Tiempo Ordinario

Este domingo el Evangelio nos habla de la Venida del Hijo del Hombre. Pensar en  la venida del Reino puede causarle temor y angustia. ¡Es todo lo contrario! Esto debe ser un mensaje lleno de esperanza. Si, el mundo llegará a su fin algún día, pero por lo pronto, el deber de los cristianos es de trabajar para que sea un lugar donde haya paz y el amor. El Señor Jesús lo dice claro, sin fantasías ni promesas falsa:. “Por lo que se refiere a ese Día y cuándo vendrá, no lo sabe nadie, ni los ángeles en el Cielo, ni el Hijo, sino solamente el Padre” (Marcos 13:32). Entonces, ¿qué debemos hacer? ¿Cómo comprender la Venida del Hijo del Hombre? Bueno, está muy de moda en estos tiempos la palabra discernir.

Por ejemplo, hay que  discernir los signos de los tiempos, hay discernir el sistema en que vivimos, y hay que aprender a hacerlo con honestidad. Esto implica estar atentos a saber elegir buenos caminos. Jesús nos pone como ejemplo la higuera, nos dice que por sus ramas tiernas y el brote de sus hojas se sabe que ya se acerca el verano. Lo que se nos quiere decir es que sepamos desear poco y ocupar poco. Dando siempre fruto, dejando nuestros anhelos y sueños en manos del Señor. El reto es vivir en la tierra, pensando en el futuro que es el Cielo. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Marcos 13”:31). ¡Señor, ayúdanos a comprender la inmensidad y el misterio de tu Palabra, para que sepamos vivir en esperanza a pesar de las adversidades!

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