Gospel Meditation

December 02, 2018      1st Sunday in Advent

Tribulation. Wildfires. Tsunamis. Moral corruption. Disease. War. We tend to associate these things with the end times, and perhaps for good reason! In today’s Gospel, Jesus says: “People will die of fright in anticipation of what is coming upon the world.” Not exactly putting us in the Christmas spirit, is it? During Advent, we anticipate a celebration of Christ’s first coming. There is a quiet stillness about our waiting, or at least we try to encourage that in ourselves. Perhaps we have an Advent devotional or we take time to pray together as a family around the Advent wreath.

But Jesus did not come only once into history. During Advent, we remember that he will come again. You may remember the rapture craze in the early 2000s, when a series of books and movies envisioned a future where Jesus was coming soon and all the true believers had been whisked away. Everyone else had one more chance to repent before things really went to hell…literally, in this case!

But is that what Jesus is talking about here? The truth is, we don’t know what Jesus’ Second Coming will be like. The actual return of Christ – though sudden and perhaps frightening to some – should not frighten us. Despite all the stories we may have heard about the apocalypse, the advice of Jesus is not to hang our heads or cower in fear. “Stand erect and raise your heads because your redemption is at hand.” In a certain sense, we are already living in the end times. We already encounter great tribulation. We all find it easy to get distracted or discouraged in the grind of daily life. Today’s Gospel reminds us that vigilance for God’s presence is needed now.

MEDITACIÓN EVANGÉLICO

2 de diciembre de 2018     1er Domingo de Adviento

Muéstranos Señor tu misericordia, y danos tu salvación. Caminamos hacia un Año Nuevo Litúrgico, el Año “C”. Escucharemos durante este tiempo el Evangelio según San Lucas. Y es bueno saber que uno de los componentes principales del Evangelio de San Lucas es el mensaje de salvación para el mundo entero. También se le llama el Evangelio de la misericordia porque Lucas presenta a Jesús, como el que siempre buscaba, lo que le faltaba. “El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido” (Lucas 19:10). Pero, a la vez, existe la exigencia a la conversión; es voltear el corazón hacia el amor de Dios, donde está la fuente de la verdadera alegría.
Hoy damos comienzo al Adviento; son cuatro semanas antes de la Navidad. Es un tiempo corto pero lleno de contenido para prepararnos para la venida del Salvador. Es un lapso de tiempo de cuidado y de atención a las señales de los tiempos que se viven hoy en día. Vale la pena preguntarse: ¿hacia dónde debo de levantar la cabeza? ¿Dónde está la liberación? Jesús nos lo dice claramente: “Estén vigilando y orando en todo momento” (Lucas 21:36). El reto es no perder el tiempo esperando regalos, que, en muchas ocasiones, no sirven para nuestra salvación. Busquemos el regalo principal que es Jesús hecho carne entre nosotros. El Papa Francisco nos invita a levantar la mirada hacia María en este tiempo de Adviento. Ella es la Madre que sabe guiar hacia su Hijo. Dejémonos llevar por ella siendo activos en la espera y en atención vigilante.

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