Gospel Meditation

December 30, 2018 The Holy Family
“After three days they found him in the temple, sitting in the midst of the teachers, listening to them and asking them questions, and all who heard him were astounded at his understanding and his answers.” As we celebrate the feast of the Holy Family, this Gospel exposes us to a strange tension. While this family is one we can look to for an example, they are not quite the same family unit as everyone else. There is an otherness to Jesus, something profound. And yet, perhaps on second thought, are our families so different?
When Mary and Joseph encountered Jesus in the temple, “they were astonished.” But at what? Mary’s response is surprised. They’re not astonished that Jesus is preaching in a place for respected teachers. They’re not astonished that their son has captured the attention of the wisest men of the time period. They’re astonished at his seemingly disobedient behavior! “Son, why have you done this to us? Your father and I have been looking for you with great anxiety.” All our children have an “otherness” about them, something that makes them unique and different. They are distinctly not “me.” What will our own children become? What temple will they wander off to? Who will they astound?


MEDITACIÓN EVANGÉLICO

30 de diciembre de 2018 La Sagrada Familia
Hoy, la Liturgia celebra la Fiesta de la Sagrada Familia. Es el Domingo que sigue la Navidad. La lectura del Evangelio nos narra la verdadera historia sobre la familia de Jesús en aquel tiempo. En nuestros tiempos las familias también tienen su propia historia y realidad. El Papa Francisco nos ayuda a ver esa realidad. Nos dice que la familia es para toda la vida: “Un largo viaje que no es por partes, que dura toda la vida, y necesitan la ayuda de Jesús para caminar juntos, con confianza, para acogerse, uno al otro cada día, y perdonarse cada día, y esto es importante en las familias, saber perdonarse. Porque todos nosotros tenemos defectos. ¡Todos! Y a veces hacemos cosas que no son buenas, hacen mal a los demás. Tener el coraje de pedir perdón cuando en la familia nos equivocamos”. (10 Reflexiones sobre la familia). 
Nada que separe a la familia es aceptable, ninguna ley en el mundo debe ser impuesta para este caso. La separación de la familia no ayuda a la construcción fundamental de la persona. Ahí, en el hogar, es donde se crece, se apoya y se comunica el amor. Sin embargo, vivimos en una sociedad de caducidad, lo estable cansa y aburre. Nos decimos, “Ya es viejo debo cambiarlo.” Así pasa muchas veces que las familias se cambian fácilmente. Uno deja a su pareja sin importarse por los hijos ni por el hogar. La familia de Nazaret es el ejemplo a seguir, reunámonos alrededor de la Eucaristía con ese propósito de compartir el pan, de invitar a Dios como centro del corazón que es el hogar. ¿Quién y qué predomina en tu familia?

Liturgical Publications