MEDITACIÓN EVANGÉLICO~(Gospel Meditation)

13 de marzo de 2022
2º Domingo de la Cuaresma

“El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Amparo de mi vida es el Señor, ¿ante quien temblaré? (Salmo 26,1). Junto a Dios no se debe de tener temor. Hemos visto como la pandemia destrozó vidas, y aun vivimos las secuelas de esta experiencia mundial. Dejó a muchas personas sin hogar y sin trabajo, sin techo ni comida. Sin embargo, en medio de todas las luchas de la presente vida, la persona no se desanima, porque grande es su esperanza que le reserva el Señor al final de su combate en la vida. ¡Dios siempre ha estado con nosotros, su compasión no tiene medida!

La Transfiguración de Jesús sitúa hacia donde será el final de este camino. La Liturgia de este segundo domingo de Cuaresma, indica también lo que será la gran celebración de la Pascua. “Maestro, ¡qué bueno que estemos aquí! Levantemos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Pero no sabía lo que decía (Lucas 9,33). Pedro, sin saber lo que decía, propone a Jesús detener ese momento de gloria para siempre, construyendo tres chozas, una para Jesús y otras dos para sus acompañantes. ¿Qué choza construiremos a Jesús en esta Cuaresma? ¿Cuál es la esperanza que mueve a vivir la vida con esperanza? San Juan, en su Evangelio, indica la cercanía y unidad entre Jesús y su Padre. “Ahora, Padre, dame junto a ti la misma Gloria que tenía a tu lado antes que comenzara el mundo (Juan 17,5). ¡Escuchemos a Jesús, que es el amado del Padre! Durante la semana, busque a propósito un tiempo de oración para tener unidad con Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

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